19 de agosto de 2015
Escribe: Padre Juan Carlos Ormazábal.
Párroco de Lourdes
«El que me come a mí, vivirá por mí». «Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él». (Juan 52-57)
Este lenguaje ya no produce impacto alguno entre los cristianos. Habituados a escucharlo desde niños, tendemos a pensar en lo que venimos haciendo desde la primera comunión. Todos conocemos la doctrina aprendida en el catecismo: en el momento de comulgar, Cristo se hace presente en nosotros por la gracia del sacramento de la eucaristía.
Con frecuencia, nos falta la experiencia de incorporar a Cristo a nuestra vida concreta. No sabemos cómo abrirnos a él para que nutra con su Espíritu nuestra vida y la vaya haciendo más humana y más evangélica. Comer a Cristo es mucho más que adelantarnos distraídamente a cumplir el rito sacramental de recibir el pan consagrado. Comulgar con Cristo exige un acto de fe y apertura de especial intensidad, que se puede vivir sobre todo en el momento de la comunión sacramental, pero también en otras experiencias de contacto vital con Jesús.
Lo decisivo es tener hambre de Jesús. Es buscar desde lo más profundo encontrarnos con él. Es abrirnos a su verdad para que nos marque con su Espíritu y potencie lo mejor que hay en nosotros. Es Dejar que nos ilumine y transforme las zonas de nuestra vida que están todavía sin evangelizar, zonas oscuras e impenetrables.
Entonces, alimentarnos de Jesús es volver a lo más genuino, lo más simple y lo más auténtico de su Evangelio; es interiorizar sus actitudes más básicas y esenciales; es encender en nosotros el instinto de vivir como él; es despertar nuestra conciencia de discípulos y seguidores para hacer de él el centro de nuestra vida.
Sin cristianos que se alimenten de Jesús, la Iglesia languidece sin remedio. Las miradas no se encuentran. O alguien desvía la mirada. O la vida va por otro lado. Languidece la amistad, languidece el encuentro. ¿Quién somos?
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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